La Huella Ecológica

¿Qué es la huella ecológica?

La huella ecológica es un indicador del impacto ambiental generado por la demanda humana. Se calcula relacionando los recursos existentes en los ecosistemas del planeta, con la capacidad ecológica de la Tierra en regenerarlos.

Relación insostenible entre consumo y medio ambiente

El consumismo desmesurado, deriva de necesidades finales y necesidades instrumentales.
Las necesidades instrumentales, son fruto del requisito de uso de recursos, para  poder suplir las necesidades finales. Es decir, cada producción humana crea a su vez nuevas necesidades. Por ejemplo, para poder producir una silla (producto que cubre la necesidad final- sentarse), precisamos de otros materiales como madera, sierra, pulidora (necesidades instrumentales).

Esta nueva red de necesidades ha ido creando un sistema cada vez más complejo y dependiente. El consumidor ya no es creador de sus productos, sino todo lo contrario.


Vive en una permanente ceguera acerca la cadena de producción del producto/servicio y las consecuencias medioambientales y sociales que se derivan de la misma.Dicha relación entre producto y consumidor, se contrapone a la realidad del metabolismo socionatural, donde se producen los intercambios materiales y energéticos entre sociedades humanas y medio ambiente natural.
La esfera de consumo y producción son interdependientes. No puede existir una sin la otra. Y la producción, a su vez, tiene un impacto directo en el medio ambiente.

¿Cuál es el consumo máximo ecológico por persona/año?

Las técnicas industriales modernas, han provocado un aumento exponencial de la producción, creando una huella ecológica, superior a cualquier otro periodo de la humanidad. La pisada humana ha rebasado de forma alarmante la capacidad de regeneración de la biosfera.

Estamos consumiendo muy por encima de las capacidades de renovación de la tierra. El consumo máximo ecológico por persona/año, es de 1.78 hectáreas, en cambio, estamos rebasando el límite consumiendo 2.23 hectáreas por persona/año.

Este impacto no es el mismo en todas las regiones del planeta. Los países centrales, como, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Dinamarca, Australia, Estados Unidos, Canadá, Irlanda; producen y consumen mucho más que los países de la periferia como Eritrea, República Democrática del Congo o India.

¿Qué factores pueden afectar a dicha huella ecológica?

Para poder entender la complejidad del impacto se tiene que valorar tres factores: población, consumo y tecnología.

Dependiendo de los intereses que hayan detrás de un discurso, se pondrá más énfasis en un factor u en otro.

En cuanto al factor población, algunos inciden en que el crecimiento exponencial que se está experimentando en los últimos años a nivel mundial, es inviable para poder ser ecológicamente sostenible.

En cuanto al factor consumo, el modelo actual del sistema capitalista, está provocando que la población consuma de manera desmesurada e insostenible.

Los usuarios venden su tiempo a cambio de dinero para poder adquirir los productos que desean. Dejando en segundo plano, el tiempo libre, las relaciones íntimas con los demás, las relaciones en comunidad, con el medioambiente, la introspección, el autoconocimiento y la conciencia de uno mismo y del mundo en el que vive.

El tercer factor es la tecnología. La evolución técnica podría ser un desencadenante para convertir las actividades económicas en cadenas de producción eficientes, obteniendo ventajas ecológicas.

A pesar de ello, se ha constatado que a menudo, cuando aparece una tecnología más eficiente, se produce un efecto rebote. La percepción del consumidor de dicha eficiencia, le empuja a aumentar su consumo.

En conclusión, es de vital importancia que reorganicemos el metabolismo socionatural de tal manera que maximicemos los servicios y las satisfacciones humanas, minimizando a la vez los impactos sobre el medio.

La nueva organización de prioridades del metabolismo tiene que basarse en un desarrollo sostenible, priorizando las necesidades ecológicas y sociales por encima de los intereses políticos y económicos.

Es decir, priorizar el modelo social de comunidades, con espacios comunes y eficientes que respeten el medio ambiente y se desvinculen con las prácticas abusivas consumistas.

De ese modo iremos poco a poco adquiriendo la soberanía del consumidor y creando una red humana basada en valores como la justicia global, la sostenibilidad ecológica, equidad y  bienestar social.