La pugna entre la producción de alimentos y biocombustibles como cultivos alternativos

En este contexto globalizado y con el interés económico de las multinacionales como protagonista en la relaciones mundiales, la producción de alimentos se ha incorporado a la lógica del beneficio.

Actualmente, en un mundo de 7000 millones de consumidores y 1500 millones de productores, solo 500 empresas controlan el 70% oferta alimentaria.

Según el informe «Tras la Marca» de Oxfam (Febrero 2013), «garantizar que todas las personas tengan suficientes alimentos nutritivos que comer no ha sido una prioridad para estos poderosos miembros del sistema alimentario mundial. Durante el último siglo, la industria de alimentos y bebidas ha utilizado tierra y mano de obra baratas para elaborar sus productos —a menudo con escaso valor nutricional— al menor coste posible, y así maximizar sus beneficios». (Informe Oxfam: » Las causas de la crisis mundial de desigualdad», 2018)

Además en los últimos años, hemos podido observar como el precio de los alimentos ha ido aumentando progresivamente. Algunas de sus causas han sido, la sequía en países productores de cereales, disminución de reservas de granos, aumento del precio del petróleo, aumento del consumo de carne y lácteos y el aumento de la demanda de los alimentos debido al nuevo uso del producto agrario como bioenergía.

En cuanto a la demanda de los alimentos por consumos alternativos, la OCDE afirma que entre el 2005 y 2007, casi el 60% del aumento del consumo de cereales y aceites vegetales se debió a la producción de biocombustibles.

Según el informe «Otra verdad incomoda» publicado por Oxfam el año 2008, «el uso de cultivos como combustible ha contribuido en más de un 30% a la subida de los precios de los alimentos. Además, indica que el cambio climático se está acelerando porque se están desforestando zonas de bosque y destrozando parajes que son un sumidero de carbono.«

La subida de los precios en los alimentos, ha aumentado la vulnerabilidad económica de muchos colectivos reduciendo aún más su poder adquisitivo.

Además, muchas empresas o inversores poderosos compran nuevas tierras, desplazando a comunidades cuyos derechos no están bien protegidos.Los países del Sur han ido incrementando en 11000 millones de dólares al año su déficit de comida. Según el informe The Grain (2008) «Introducción a la crisis alimentaria Global» , «La FAO predice que a la Crisis Alimentaria Global aumentará a 50.000 millones hacia 2 0 3 0. (…)en los últimos 20 años, la producción de alimentos ha aumentado anualmente de manera estable en un 2%, mientras que crecimiento de la población ha disminuido en un 1.14% anual».

Si continuamos sin regularizar, proteger y asegurar una soberanía alimentaria de los pueblos, la alimentación mundial en el futuro puede mostrar de forma aún más radical la situación actual: grandes beneficios económicos para multinacionales a costa de la salud y calidad de vida de las personas más vulnerables.

Por este mismo motivo, la necesidad de producción de biocombustibles en grandes latifundios irá substituyendo a las explotaciones de subsistencia ligadas al autoconsumo de la mayoría de las poblaciones del Sur.

Si no se ilegalizan practicas como la propiedad de patentes de semillas, la expropiación de tierras y empieza a tratar al alimento como un derecho humano, las grandes corporaciones se irán haciendo dueñas de la red agroalimentaria mundial .

Es decir, la tendencia actual de las grandes empresas crecerá exponencialmente, absorbiendo la producción de los pequeños y medianos agricultores de países del Norte y del Sur, inundando la industria agroalimentaria de pesticidas, químicos, fertilizantes y semillas transgénicas que ponen en peligro la soberanía alimentaria de los pueblos.

Las transnacionales invertirán en la compra de grandes extensiones de tierra, sin tener en cuenta las consecuencias climáticas y venderán a precios muy elevados las cosechas realizadas, marginando cada vez más las poblaciones del Sur. Además, la mayoría de las cosechas serán producidas con el objetivo de crear monocultivos para cosechas de biocombustibles los cuáles proporcionarán un beneficio superior que una producción de alimentos nutritivos y variados.

Defender la soberanía alimentaría de los pueblos es fundamental para poder combatir el hambre, defender la propiedad de la tierra de las comunidades locales y devolver el poder de decisión de alimentación a las personas en su conjunto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DATOS MACRO (2016). Índice Capital humano. https://www.datosmacro.com/mercado-laboral/capital-humano

BANCO MUNDIAL(2016). INB per cápita, PPA https://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GNP.PCAP.PP.CD

 

INDEXMUNDI (2017) Índice de Gini. https://www.indexmundi.com/es/datos/indicadores/SI.POV.GINI

ISABEL ORTIZ. UNICEF. (2012) Desigualdad Global: La distribución del ingreso en 141 países. https://www.unicef.org/socialpolicy/files/Desigualdad_Global.pdf

 

UNESCO.(2016) Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD 2016; Instituto de Estadística 2015 (analfabetismo). http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr_2015_overview_sp_final.pdf