Niños/as soldado

Actualmente se calcula que hay unos 300.000 niños y niñas soldado en los conflictos armados en todo el mundo. Niños y niñas que se ven abocados a vivir la guerra de verdad, convirtiéndose en combatientes involuntarios. Muchos de estos niños están directamente en la línea de combate y son utilizados como máquinas de guerra que ejecutan incluso a sus padres y amigos.

Los niños son reclutados porque son más dóciles, más obedientes y se manipulan más fácilmente que los adultos. Además, son menos conscientes del peligro y es más difícil que perciban completamente los significados de “ausencia” o “muerte”.

Durante el tiempo en el que estos niños están vinculados a las fuerzas y grupos armados, son testigos y víctimas de terribles actos de violencia e incluso son obligados a ejercerla. Los traumas emocionales que esto les puede provocar son difíciles de superar.

Algunos son secuestrados; a otros, la pobreza, los malos tratos, la presión de la sociedad o el deseo de vengarse de la violencia contra ellos o sus familias les llevan a unirse a grupos armados y empuñar un arma. Son víctimas inocentes de las atrocidades de la guerra. Para ellos, el regreso a su vida y la recuperación de su infancia es tan difícil que puede parecer casi imposible.

Según datos de Unicef, el 85% de los ex niños soldados tiene secuelas, un 15% consecuencias patológicas y un 5% problemas psiquiátricos graves.

El único lugar de Sudamérica donde los niños corren esta clase de riesgos es Colombia, donde señala que son usados por grupos no estatales.

En África figuran naciones como Malí, Libia, Sudán, Sudán del Sur, Nigeria, Camerún, Congo, República Centroafricana y Somalia. Por último, en Asia los escenarios más críticos se encuentran en Siria, Irak, Líbano, Yemen, Afganistán, Pakistán, India, Birmania y Filipinas.

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