Soberania alimentaria, un derecho de todos.

En este contexto globalizado y con el interés económico de las multinacionales como protagonista en la relaciones mundiales, la producción de alimentos se ha incorporado a la lógica del beneficio.

Actualmente, en un mundo de 7000 millones de consumidores y 1500 millones de productores, solo 500 empresas controlan el 70% de la oferta alimentaria.

Según el informe «Tras la Marca» de Oxfam (Febrero 2013), «garantizar que todas las personas tengan suficientes alimentos nutritivos que comer no ha sido una prioridad para estos poderosos miembros del sistema alimentario mundial. Durante el último siglo, la industria de alimentos y bebidas ha utilizado tierra y mano de obra baratas para elaborar sus productos —a menudo con escaso valor nutricional— al menor coste posible, y así maximizar sus beneficios».

Además en los últimos años, hemos podido observar como el precio de los alimentos ha ido aumentando progresivamente. Algunas de sus causas han sido:  la sequía en países productores de cereales, disminución de reservas de granos, aumento del precio del petróleo, aumento del consumo de carne y lácteos y el aumento de la demanda de los alimentos debido al nuevo uso del producto agrario como bioenergía.

Según el informe «Otra verdad incomoda» publicado por Oxfam el año 2008, «el uso de cultivos como combustible ha contribuido en más de un 30% a la subida de los precios de los alimentos».

Lamentablemente, la práctica actual de muchas empresas o inversores poderosos  es la compra de nuevas tierras, la cual provoca el exodo de comunidades cuyos derechos no están bien protegidos.
Los países del Sur han ido incrementando en 11000 millones de dólares al año su déficit de comida. Según el informe The Grain (2008) «Introducción a la crisis alimentaria Global» , «La FAO predice que a la Crisis Alimentaria Global aumentará a 50.000 millones hacia 2 0 3 0. (…)e

n los últimos 20 años, la producción de alimentos ha aumentado anualmente de manera estable en un 2%, mientras que crecimiento de la población ha disminuido en un 1.14% anual».

Si continuamos sin regularizar, proteger y asegurar la soberanía alimentaria de los pueblos, la alimentación mundial en el futuro puede mostrar de forma a

ún más radical la situación actual: grandes beneficios económicos para multinacionales a costa de la salud y calidad de vida de las personas más vulnerables.

Es decir, las grandes empresas irán creciendo exponencialmente, absorbiendo la producción de los pequeños y medianos agricultores de países del Norte y del Sur, inundando la industria agroalimentaria de pesticidas, químicos, fertilizantes y semillas transgénicas que ponen en peligro la soberanía alimentaria de los pueblos.
Las transnacionales invertirán en la compra de grandes extensiones de tierra, sin tener en cuenta las consecuencias climáticas y venderán a precios muy elevados las cosechas realizadas, marginando cada vez más las poblaciones más vulnerables.

Defender la soberanía alimentaría de los pueblos es fundamental para poder combatir el hambre, defender la propiedad de la tierra de las comunidades locales y devolver el poder de decidir sobre nuestra alimentación.

 

 

 

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